Fasting girl : Término inglés para describir, a grandes rasgos, un fenómeno de la intrahistoria estudiado sobre todo en los países anglosajones. Las fasting girls, literalmente chicas en ayuno, fueron mujeres que, por diversas razones, decidieron abstenerse de comer durante periodos de tiempo en ocasiones realmente largos, o subsistir con apenas beber agua o comer escasísimas raciones de alimentos básicos. Fueron mujeres que, llevadas por lo que hoy se llamaría anorexia nerviosa, por creencias religiosas extremistas, por ansias de popularidad, por desequilibrios mentales o simplemente (e irónicamente) por la misma hambre para ganar dinero o aportar fama a su pueblo o ciudad, arriesgaron la vida mientras decenas de médicos nunca llegaron a explicarse del todo el por qué ni el cómo de su actitud.
Aunque suele ser un fenómeno histórico (hoy en día ni hay tantos fanatismos religiosos ni los médicos tienen tan pocos medios como antes), hace apenas unos meses la joven mongola Wuqibalaqiqige prometió alimentarse sólo de tierra para batir un récord Guiness. Ni antes eran más estúpidos ni ahora somos más conscientes.
Siglo XVII : Eve Flegen de Meurs (1575- ?) y demás sirvientas
El caso de Eve Flegen se dio a conocer por un texto en latín (aún conservado) en 1611, aproximadamente la fecha en la que dejó el ayuno que llevaba guardando por voluntad propia desde hacía catorce años.
Eve había nacido en Fliegen en 1575, de padres extremadamente pobres, y en el momento de su salto a la popularidad trabajaba como sirvienta en Meurs (ambas ciudades en la actual Holanda). En 1594, cuando Eve contaba veintidós años, su situación personal había mejorado muchísimo desde su infancia de pobreza. Por aquella fecha, afirmó que hacía tiempo le había hecho la promesa a Dios de ofrecerle un ayuno total si -curiosamente- algún día su hambre obligatoria era saciada, y empezó un ayuno que se prolongaría más de una década.
Su caso adquiriría tal fama en Holanda que hubo incluso médicos extranjeros atendiéndola, y muchos nobles se preocuparon por ella (apenas una pobre sirvienta que de ningún otro modo hubiera llamado tal atención). Uno de ellos insístió en llevarla a visitar, años después del inicio de su ayuno, su jardín, y allí le dio una cereza para comer que Eve vomitó entre fuertes dolores de estómago después.
Sin embargo, el documento no nos explica cómo acabo la doncella tras su ayuno, ni sabemos cuándo ni por qué falleció. ¿Es realmente posible no consumir absolutamente nada durante dieciséis años y sobrevivir?
Durante aquel siglo, también saltaron a la fama como fasting girls otras sirvientas (¿contaminación informativa, moda entre la profesión o leyenda urbana?) : Appolonia Schreirer, en Berna, que además de no comer era protagonista de otras rarezas como dormir con los ojos abiertos, o Ann Moore, de Sudbury (Inglaterra), cuyo caso fue declarado un fraude (aunque persuadida, la mujer firmó un documento en el que declaraba haber sido alimentada por su hija cada mañana por medio de toallas mojadas con leche). Hubo casos incluso más dramáticos (si es que los anteriores no lo son ya lo suficiente), como el de la niña Joan Balaam, de Constance (Francia), cuyo ayuno de tres años (desde los once hasta los catorce) pareció deberse a razones físicas, después de haber sufrido unas fortísimas fiebres.
Sarah Jacob (1857-??) y el romanticismo anoréxico del XIX
El caso de la joven Sarah Jacob es frecuentemente interpretado como el primero adscribible a la anorexia nerviosa (aunque esto sería muy discutible), en un siglo en el que la corriente romántica empezó a propugnar el ideal de belleza pálido e insano que tan bien retrataron (y publicitaron) los artistas prerrafaelitas.
Sarah tenía diez años cuando empezó a dejar de comer. La niña, procedente de una familia modesta y analfabeta, empezó a quejarse de molestias en el estómago y en la boca hasta que fue encamada por consejo médico .. sólo para empeorar : durante tres meses sufrió convulsiones, ataques epilépticos continuos, parálisis temporales en brazos y piernas y, sobre todo, fue dejando de comer. Cuando el 10 de octubre de 1867 los médicos documentaron que había empezado el ayuno total, llevaba ya varios días comiendo apenas un minúsculo trozo de manzana al día.
Durante los meses siguientes, Sarah sólo probó el agua, y su caso corrió como la pólvora por todo el Reino Unido, haciendo que cientos de especialistas y curiosos la visitasen en su humilde habitación. La joven había dejado de orinar y de excretar a las pocas semaas, y, curiosamente, aunque se mostraba más delgada, no presentaba mal aspecto. Sarah se convirtió en un ejemplo de perseverancia y fortaleza sin igual y su familia empezó a recibir dinero, regalos, flores, libros (Sarah era la única que sabía leer en la casa) y demás presentes que sus padres aceptaron sin dudar. En los últimos meses de su vida, la habitación de Sarah era un cuadro prerrafaelita perfecto : los cronistas eran recibidos ante la niña dulcemente colocada en una cama radiantemente blanca y cubierta de flores.
El caso de Sarah fue tan profundamente estudiado en su tiempo que parece ser que fue real : la niña no comió absolutamente nada durante más de dos años, sin que se le notara físicamente hasta, al menos, mediados de 1869. Ésa fue la época en la que Sarah comenzó a empeorar, hasta su muerte en el mes de diciembre. Fue un escándalo. Al parecer, en los últimos meses de su vida y coincidiendo con el empeoramiento de la niña, ésta había comenzado, por primera vez en todo aquel tiempo, a pedir comida. Sus padres y los médicos que la estudiaban se negaron a dársela, llevados por una mezcla de miedo, de ambición y de deseos de experimentación. Las crónicas, que hasta ese entonces habían tratado el caso casi como si de un fenómeno de feria se tratase, alzaron la voz. ¡Una niña muerta de hambre en el Occidente desarrollado del siglo XIX!. Por coincidencia o por alguna otra razón, la moda romántica que propugnaba el ideal de mujer casi transparente había empezado ya a pasarse de moda en la Inglaterra de la época.
Los padres de Sarah fueron condenados a un año (él) y seis meses (ella) de cárcel por negligencia. ¿Fueron Sarah y las otras muchas fasting girls (retratadas sólo muy escuetamente aquí en los dos casos más recordados) víctimas de su tiempo, de su enfermedad o de la ignorancia de la sociedad?. ¿Son las niñas que actualmente se consumen voluntariamente víctimas del ideal de belleza que impone la moda o de la enfermedad mental?.
Lo que está claro, sin duda, es que tanto ayer como hoy hay quien, inexplicablemente, decide morir de formas en absoluto indoloras. Quién sabe qué lleva a qué.
Más en
· Web : Spiritualism and allied causes and conditions of nervious derangement. Fasting girls por William A. Hammond
· Libros : Jacob Brumberg, Joan Fasting Girls : The History of Annorexia Nervosa Ed. Paperback